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BABY SINGS O EL LENGUAJE DE SIGNOS

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¡Cuánto nos gustaría que los niños pequeños pudieran comunicarse con nosotros/as y expresar  lo que desean, lo que sienten y lo que piensan!

¡Poder comunicarse con ellos no tiene que ser un hándicap imposible gracias al Baby sing o el lenguaje de signos!

Esta forma alternativa de comunicación (el gesto, el signo), está al alcance de todos/as para los niños/as y los adultos. Por supuesto no tiene que ser exclusiva para las personas no oyentes. En las Escuelas infantiles Projardin, lo aplicamos en los distintos grupos  de edades (0-3 años) desde hace dos cursos, con un beneficio positivo tanto para los niños/as como en su relación con el adulto, lo que nos anima a seguir aplicándolo en el día a día de nuestras programaciones.

Para establecer la interacción y la comunicación con ellos, no hay nada mejor que incorporar gestos a la palabra, porque esta comunicación existe de manera natural entre los niños/as y mamá y papá desde los primeros meses y viceversa.  En la escuela comenzamos a partir de los 6 meses, las familias también pueden aplicarlo en casa, beneficiándose enormemente de este sistema alternativo de comunicación con sus hijos/as.

¿Cuándo están los niños/as preparados para comenzar a enseñarles la lengua de signos?

 

Si ya se sientan e intentan comunicarse con un repertorio de sonidos o gestos, por ejemplo: alzan los brazos para que les cojan,

están atentos y tienen contacto ocular cuando se les habla, entonces ya tienen capacidad de entender cuando se les nombra un objeto, una persona o cuando nos referimos a una acción determinada.

¿Qué ventajas tiene el uso del baby sings desde los primeros meses?

  • Reduce las frustraciones y enfado de los pequeños al poder expresar sus necesidades. Poder decir que tienen sueño, hambre o que quieren beber, evita momentos de tensión e incomprensión, además de ayudar a las familias y educadores a estar atentos y receptivos a sus deseos y atenciones.
  • Favorece la confianza, seguridad y autoestima creando un desarrollo emocional positivo.
  • Potencia la autonomía e independencia.
  • Aumenta la función simbólica, por lo tanto los niños/as hablan antes y tienen más iniciativa a la hora de comunicarse.
  • Posibilita el desarrollo del lenguaje corporal, musical y plástico.
  • Fomenta el desarrollo de la psicomotricidad, la atención visual y el control del cuerpo en el espacio.

¿Cómo lo hacemos?       

Los niños/as participan de forma activa y con gran interés interpretan e imitan todo lo que ven a su alrededor. Enseñamos los signos de los más sencillos a los más complejos; por ejemplo, mostrar el gesto cuando decimos adiós o el signo de cuando quiere más comida (concepto de cantidad).

Siempre emplearemos el lenguaje oral y el signo. Nunca sustituiremos el uno por el otro. Lo hacemos al mismo tiempo.

Comenzamos a enseñar los signos más sencillos relacionados con las rutinas, de forma clara y llamativa. Repetir todos los días y en las mismas situaciones.

También enseñamos los signos de diferentes categorías como miembros de la familia, colores, alimentos, animales, etc.

Seremos comprensivos y flexibles, ya que igual que no dicen bien las palabras en un principio tampoco hacen los signos totalmente correctos, pero no importa ya que lo sabemos interpretar.

Los signos pueden ser inventados, pero siempre utilizaremos ese signo unido a la palabra a la que nos referimos.

Algún ejemplo de los signos que utilizamos en nuestro día a día:

¡Como veis, tiene múltiples ventajas!

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