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Qué hacer cuando tu bebé enferma

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El bebé malito, la mayor preocupación de padres y madres

 

Como es lógico y natural, una de las mayores preocupaciones de mamás y papás es que su pequeño pueda enfermar. Desde un pequeño susto por una subida repentina de la fiebre hasta posibles enfermedades graves o muy graves, los progenitores tienen que estar muy pendientes y asegurarse de que su hijo se encuentra bien y el pequeño achaque que tiene no es más que eso, una enfermedad común y pasajera. Sin embargo, es fundamental para ello contar con buenos servicios de pedriatría, que incluyan no solo atención inmediata frente a problemas que requieren una intervención urgente, sino también una buena cartera de servicios de atención primaria, pues ya se sabe: ¡prevenir es curar! Veamos aquí algunas recomendaciones que te aconsejamos tener en cuenta en caso de que tu pequeño enferme.

 

 

Recomendaciones en caso de que tu bebé enferme

 

En primer lugar, lo primero y más importante es mantener la calma. Incluso en las peores situaciones, la serenidad es el mejor aliado para salir airoso. Asimismo, es importante que aprendas a diferenciar lo que no son más que síntomas de enfermedades comunes, normales e inofensivas —por ejemplo, tos y un poco de fiebre por un virus de la familia de los rinovirus— de aquellos signos que requieren otro tipo de tratamiento.

Como lo lógico es que te preocupen más los segundos signos o síntomas de malestar en tu bebé, distingamos aquí dos cosas. Lo primero es que las situaciones que requieren mayor premura —por ejemplo, porque su bebé está aparentemente inconsciente o no respira— son las que van a exigir de ti una mayor resolución y rapidez. Aquí, tras llamar rápidamente a los servicios de emergencia, lo conveniente es estar mínimamente formado en técnicas de reanimación.

 

Pero hay otra situación que puede preocuparte mucho, y con razón, aunque no requiera tanta urgencia: que vuestro bebé manifieste un malestar continuado, prolongado y con signos visibles de molestia (por ejemplo, vómitos o diarreas recurrentes, fiebre que no baja tras 48 horas…). En estos casos es fundamental contar con un buen equipo médico que no demore en exceso la atención que tu hijo necesita. Por eso se suele decir que la prevención y la atención primaria salvan vidas. Si el malestar del peque se debe a un problema grave, es evidente que cuanto antes se detecte, antes se podrá curar. Recuerda algo muy importante y esperanzador: casi todos los problemas de salud que afectan a los niños y niñas de corta edad tienen solución si se detectan a tiempo. Incluso para las dolencias que revisten mayor gravedad, la esperanza de curación en los bebés es muy alta. Así que para estar tranquilos, lo mejor es estar siempre prevenidos.

 

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