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¿Estás dañando tu suelo pélvico sin saberlo? Los hábitos diarios que debes corregir

La maternidad marca un antes y un después en el cuerpo femenino. Tras el embarazo y el parto, es habitual que las mujeres centren toda su energía en el cuidado del recién nacido, dejando en un segundo plano su propia recuperación física. Sin embargo, hay un «aliado silencioso» que requiere nuestra atención inmediata para evitar problemas a largo plazo: el suelo pélvico.

A menudo pensamos que solo los grandes esfuerzos dañan esta musculatura, pero la realidad es que son nuestros hábitos cotidianos los que más nos pasan factura. Desde INTIMINA, compañía que ofrece la primera gama de productos dedicados a cuidar todos los aspectos de la salud íntima femenina, y de la mano de María Pérez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y creadora de La Pelvis Revolution, nos alertan sobre esos gestos automáticos que pueden estar debilitando tu bienestar.

Los errores más comunes en el baño

Uno de los hábitos más extendidos es hacer pis «por si acaso». Muchas madres, antes de salir de casa o de iniciar un paseo con el bebé, acuden al baño sin tener una necesidad real. Este gesto acostumbra a la vejiga a vaciarse antes de estar llena, reduciendo su capacidad y alterando el reflejo de micción. A la larga, esto genera una sensación de urgencia constante.

Por el contrario, aguantar las ganas durante demasiado tiempo —algo muy común cuando priorizamos las necesidades del niño— también es perjudicial. Someter a la vejiga a una distensión excesiva debilita los músculos que la sostienen.

Otro error frecuente es la postura en el inodoro. Por falta de tiempo o higiene en baños públicos, muchas mujeres orinan «en vilo» (sin apoyarse). Esta posición impide que los músculos del suelo pélvico se relajen por completo, dificultando el vaciado total y aumentando el riesgo de infecciones. Incluso un gesto tan cotidiano como orinar en la ducha puede ser contraproducente: al hacerlo de pie, el cuerpo no activa correctamente los mecanismos de vaciado, además de crear una asociación cerebral entre el sonido del agua y la necesidad de orinar que puede derivar en incontinencia de urgencia.

Por último, otro aspecto que solemos ignorar es la postura al defecar. La anatomía humana está diseñada para la posición de cuclillas; al sentarnos en un inodoro estándar a 90 grados, el músculo puborrectal estrangula parcialmente el recto, obligándonos a realizar un pujo excesivo que daña directamente el suelo pélvico. ¿La solución? Utilizar un pequeño taburete o banquito para elevar las piernas. De esta forma, el ángulo cambia, el músculo se relaja y el tránsito fluye de forma natural sin presión innecesaria. Este pequeño gesto es vital para prevenir prolapsos y hemorroides, especialmente tras el esfuerzo del parto.

La importancia de retomar el control

Un suelo pélvico disfuncional no solo se traduce en las temidas pérdidas de orina al reír, toser o saltar; también afecta a la salud postural y a la vida sexual. La buena noticia es que, igual que entrenamos cualquier otro músculo, el suelo pélvico puede fortalecerse con la rutina adecuada.

Tus aliados para una recuperación eficaz

Para ayudar a las mujeres en este proceso, especialmente durante el postparto, INTIMINA ha desarrollado soluciones tecnológicas que facilitan el entrenamiento de Kegel, haciéndolo más sencillo y medible:

  • KegelSmart™ 2: Es el «personal trainer» ideal para madres con poco tiempo que buscan resultados reales. Este dispositivo inteligente reconoce tu fuerza pélvica y selecciona automáticamente el nivel de ejercicio adecuado entre sus 5 intensidades. A través de un programa guiado por vibración, permite un entrenamiento eficaz en solo cinco minutos, siendo ideal para quienes buscan una rutina fácil y rápida. En ensayos clínicos, el 90% de las usuarias afirmó haber mejorado su control de la vejiga tras su uso.
  • Laselle™: Para aquellas mujeres que prefieren un entrenamiento manual y progresivo, estos ejercitadores con pesos (28g, 38g y 48g) son la opción perfecta. Funcionan como «pesas de gimnasio» para el suelo pélvico, permitiendo hasta seis combinaciones para añadir resistencia y fortalecer la musculatura de forma personalizada.

 

INTIMINA

 


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