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Salud sexual y estabilidad emocional

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Los órganos sexuales también necesitan cuidados. Foto: Shutterstock
Los órganos sexuales también necesitan cuidados. Foto: Shutterstock

 

La atrofia vaginal, la sequedad, la hiperlaxitud vaginal, la incontinencia urinaria, el descenso de órganos pélvicos (útero y vejiga) y el picor constante en la zona genital, son problemas muy comunes que afectan a un gran número de mujeres de todas las edades.

Según explica la ginecóloga y obstetra, Regina Lorente, del Instituto Pérez de la Romana, aunque cada día se toma más consciencia de la necesidad de tratar estos trastornos genitales, muchas mujeres que los padecen, todavía se sienten avergonzadas al hablar de ellos o incluso consideran que no van a ser comprendidas, lo que les genera cuadros de inestabilidad emocional, depresión, pérdida de autoestima e incluso rupturas de pareja.

 Las relaciones sexuales son fundamentales para mantener los genitales sanos y, además, sentirnos bien

Tras el parto

Y es que según indica la experta, por ejemplo, más de la mitad de las mujeres que acuden a consulta para realizar su revisión ginecológica tras el parto, no cuentan que tienen pérdidas de orina con frecuencia, sequedad vaginal que ocasiona dolor en sus relaciones sexuales o falta de placer o deseo sexual. Asumen que es el precio que han tenido que pagar por el hecho de ser madres y lo sobrellevan muchas veces acompañado de mucha frustración.

La causa de ello, explica Regina Lorente, es que durante mucho tiempo a las mujeres no se les han explicado que, como casi todas las partes del cuerpo, sus genitales cambiarán a lo largo de su vida, ya pueda ser debido al embarazo y al parto, a la realización de actividades continuadas que produzcan sobreesfuerzo abdominal, como correr, abdominales, steps, etc., pero también a la edad o la menopausia.

“A esto se le suma que, hasta ahora, los ginecólogos nos solíamos centrar en temas más relacionados con el control del embarazo y el parto sin atender, en muchos casos, a los cambios que sufre la zona genital de la mujer, a lo largo del tiempo, a pesar del gran impacto que esta parte del cuerpo tiene en su calidad de vida. Tampoco habíamos contado con unidades formadas por profesionales de la salud que supieran abordar estos problemas, por falta de formación en este campo y por no ser conscientes de la importancia de esta situación, por ello en vez de centrarnos en ellos, tratábamos de tranquilizarlas, diciéndoles que su estado mejoraría y esto era sólo cuestión de tiempo”, explica.

Muchas mujeres presentan cuadros de inestabilidad emocional, ansiedad y depresión, debido a cambios en sus órganos genitales

Encontrar soluciones

Distintos avances médicos están ahora a disposición de las mujeres para solucionar estos problemas, como las infiltraciones de ácido hialurónico para los casos como la sequedad vaginal, tratamientos médicos láser para las pérdidas de orina, fisioterapia y rehabilitación para el fortalecimiento del suelo pélvico e incluso cirugía mínimamente invasiva para los trastornos más serios. “Pero tiene especialmente importancia para nosotros informar a la mujer, de cómo debe actuar para desarrollar estrategias de prevención”, añade la ginecóloga del Instituto Pérez de la Romana.

Por último, normalizar que debemos cuidar de nuestros órganos sexuales y atenderlos, como cuidamos cualquier otra parte de nuestro cuerpo, es el más importante de los consejos, explica Regina Lorente, ya que haciéndolo no solo las mujeres pueden retrasar o evitar estos problemas, sino que evitarán sufrir el daño psicológico que estos suelen llevar aparejados, y les dará más seguridad para afrontar los cambios que van a producirse en su cuerpo a lo largo de su vida.

5 Consejos para saber cómo debes actuar

1Tener una sexualidad sana y no evitar las relaciones. Las relaciones sexuales son fundamentales para mantener los genitales sanos y además sentirnos bien, y tan importante es la salud física como emocional, porque ambas van unidas y a ambas se debe prestar atención. Sobre este aspecto, se debe normalizar el uso de lubricantes, sobre todo a partir de los 30 años, cuando se comienza a notar el descenso de lubricación en las relaciones sexuales.

 

2Hidratación genital. La sequedad vaginal ocasiona cuadros de dolor e imposibilidad para mantener relaciones sexuales. Esta aparece sobre todo en la cuarta década de la vida de la mujer y coincide con el descenso progresivo del estradiol, que es la hormona femenina por excelencia. Dependiendo del grado de gravedad de este problema, existen ciertas soluciones como ejercicios de rehabilitación precoz de suelo pélvico, láser genital que tensa y rejuvenece el tejido vaginal, cremas con estradiol para mejorar la calidad del tejido tanto de la vulva como de vagina, e incluso, infiltraciones con ácido hialurónico genital.

 

3 Realizar ejercicios de suelo pélvico. Estos previenen la laxitud de los tejidos, el descenso de vejiga, útero o recto, o la hipermovilidad de la uretra, entre otros problemas, relacionados también con las pérdidas de orina. Muy importante es destacar que estos siempre deben estar pautados por un fisioterapeuta especialista, ya que al igual que son muy beneficiosos, en pacientes que tengan ciertas patologías, pueden empeorar su estado.

 

4Acudir periódicamente al ginecólogo. Una vez al año a la revisión anual o ante cualquier síntoma o señal de alarma. Cualquier duda siempre debe ser consultada sin miedo a un especialista

 

5Tener en cuenta que la prevención y una detección precoz son de vital importancia ante cualquier problema. Por ello, debemos prestar atención a cualquier síntoma o cambio que observemos en nuestro cuerpo. Un momento habitual de nuestra vida donde podemos observar alteraciones es durante la menopausia, en el embarazo y el posparto. En todos estos estados la celeridad para comenzar a cuidar nuestros órganos genitales es muy importante. Por ejemplo, durante los tres primeros meses del postparto, gracias a la alteración hormonal, el cuerpo está muy receptivo para responder al tratamiento y recuperar por completo la musculatura abdominal y pélvica, descensos viscerales o conductas hiperpresivas, mucho más que si se deja pasar más tiempo.