Inicio Cuidados PELIGROS DEL VERANO

PELIGROS DEL VERANO

310
Compartir

Si tienes un bebé pequeño en verano te vas a tener que enfrentar a algunos peligros que con un poco de planificación podrás sortear sin problema. El sol, los mosquitos o las irritaciones por sudor son algunos de los más frecuentes. A continuación te ofrecemos algunos consejos para que la época estival sea benigna con tu pequeño.

En primer lugar, está el saber cuándo un bebé pequeño puede acudir a la playa o la piscina, ya que su piel es muy delicada y no todos los productos van a servir para protegerlo del sol. Algunos pediatras aseguran que “los niños de 0 a 6 meses no deberían ir ni a la piscina ni a la playa porque no deben exponerse al sol y no se recomienda

que se les ponga protección solar porque, aunque son cremas seguras, tienen compuestos químicos que pueden absorberse y no se recomienda. Otra cosa es que salgan a la calle y les de un poco de sol, eso sí, nunca en las horas de máximo peligro (entre las 12 y las 6 de la tarde). A partir del sexto mes, además de usar la crema protectora, es importante que si se bañan en la piscina o en el mar los vigilemos mucho para que no se produzcan accidentes, porque los ahogamientos son el principal peligro para estos niños.

Pican, pican los mosquitos

Otro tema es el de los mosquitos, tan abundantes en algunas zonas de playa. Lo ideal para proteger a nuestros hijos es que utilicemos productos repelentes. Los hay en el mercado específicos para bebés, muchos de ellos con productos naturales, en diferentes formatos: lociones, toallitas, pulseras… Si con todo eso los dichosos mosquitos se dan un festín con nuestro hijo, no es recomendable usar cremas con antihistamínicos porque sensibilizan mucho la piel y, en cualquier caso, debería recomendarlo el pediatra.

Irritaciones, ¿cómo las evitamos?

 Por último, están las irritaciones. Cuando se producen rojeces e irritación cuyo causante es el sudor, estamos ante un caso de sudamina y, aunque la solución pasa por usar alguna crema que sea refrescante, el mejor tratamiento es, sin duda, la prevención. Los niños deben estar fresquitos y usar ropa que transpire (mejor si es de algodón) y se debe cambiar el pañal de forma frecuente para que la humedad no se quede y evitar lesiones en la piel. Si vamos a la playa o a la piscina evitaremos que se queden mojados para que no proliferen infecciones por hongos.