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ALERGIAS PRIMAVERALES

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Primavera es equivalente a alergias. La primavera es la “temporada alta” en lo que a episodios alérgicos se refiere. Al menos en las ambientales, pues no podemos olvidarnos de las referentes a los alimentos –que se dan independientemente de la fecha-, a los medicamentos e incluso al sol. Un catálogo amplio de afecciones que nos va a explicar un experto como es el doctor Miguel Hinojosa, consultor senior de Alergología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

El hecho de que el número de afectados por las alergias se haya disparado se debe a varios factores. El primero de ellos es que hay un mayor número de profesionales alergólogos en nuestro país y en todo el mundo. Esos especialistas diagnostican más y mejor la alergia.

 

ENFERMEDADES ALÉRGICAS

En los años 70 muchos individuos con síntomas nasales o bronquiales –como tos, dificultad para respirar, pitidos en el pecho, etcétera- eran diagnosticados de bronquitis crónica y de catarros, y ahora se sabe que no son catarros habituales, sino que es una enfermedad alérgica respiratoria, de ahí el nombre de asma bronquial alérgica. Se ha afinado muchísimo en el diagnóstico. Y además, hay muchas más sustancias a las que sensibilizarse que antes: ha aumentado el número de alérgenos. Por ejemplo, en el caso de los alérgenos alimentarios. Un ejemplo muy claro: en las alérgicas ambientales, respiratorias, si pudiéramos analizar una muestra de aire de Madrid de 1900 y hacer una muestra actual de 2015, no tendría nada que ver. La cantidad de sustancias nuevas que tendría esa muestra es enorme: partículas de látex de los neumáticos de los coches, dióxido de sulfuro, partículas diésel de la combustión de los automóviles de gasóleo… El hombre está expuesto a mucha más cantidad de presuntos alérgenos, posibles sensibilizantes. Por todo ello, se juntan muchos factores, más especialistas, mejores diagnósticos y más cosas a las que hacerse alérgico.

 

En abril, mayo y junio es cuando florecen las gramíneas, que son, con mucho, el tipo de pólenes que más alergias respiratorias dan, sobre todo rinitis y asma bronquial alérgica

 

ALERGIA EN LA CIUDAD

La contaminación influye en el aumento de las alergias en las ciudades. El efecto de las partículas diésel de los coches comenzó a observarse en los años 90 en Japón. Se dieron cuenta de que los individuos que vivían al lado de las autopistas sufrían más alergias respiratorias que aquellos que no lo hacían. Y llegaron a la conclusión, después de numerosos estudios, de que era debido a unos hidrocarburos aromáticos que expelen los tubos de escape de los coches diésel, que actúan como adyuvantes, es decir que se pegan al alérgeno, por ejemplo al polen o a los ácaros. Así, se multiplican por diez las posibilidades de sensibilización, pues son un potenciador de los alérgenos comunes. En España el problema es muy grande, pues hay más motores diésel circulando que de gasolina, por lo que en las ciudades la contaminación es mucho más grande.

Esto no quiere decir que quien viva en el campo esté libre de las alergias. Antes era más, pero ahora sigue siendo importante porque se está más expuesto a la floración, a la vegetación… hay más alérgenos procedentes de las plantas que en las ciudades. Pero en las ciudades hay muchos parques y tenemos el gran problema de la contaminación de la que hablábamos antes. Eso hace que nos encontremos con más individuos con alergia respiratoria en ciudades que en el campo, nos encontramos con que ha cambiado la situación.

 

La contaminación influye en el aumento de las alergias en las ciudades

 

Hasta ahora siempre hablábamos de alergia primaveral, pero lo cierto es que para muchas personas ha dejado de ser un problema puramente estacional. Hay alérgenos prácticamente en todas las épocas del año. Siendo todavía la más importante la primavera, pues en abril, mayo y junio es cuando florecen las gramíneas, que son, con mucho, el tipo de pólenes que más alergias respiratorias dan, sobre todo rinitis y asma bronquial alérgica. Pero, además, en enero y febrero tenemos el polen de las cupresáceas, de las que nos encontramos muchas por ejemplo en Madrid. Yo recuerdo en los años 90 cuando era residente en el Ramón y Cajal, que apenas teníamos casos de alergia a las cupresáceas, a las arizónicas. Sin embargo, cada vez vemos más, porque se plantan más que antes, a lo que hay que sumar el efecto potenciador de las partículas diésel del que hablábamos antes.

Dr. Miguel Hinojosa, consultor senior de Alergología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid